La adolescencia es una etapa de transición que va desde la infancia hacia la adultez, proceso que conlleva múltiples cambios tanto físicos como psicológicos y en la que se inicia una búsqueda y construcción de la propia identidad, que para lograr se necesita experimentar situaciones nuevas volcándose más hacia el grupo de pares que a la familia.
Es importante considerar que las emociones en esta etapa son vividas más intensamente que en la adultez y considerando la idea de que los adolescentes piensan que nada malo les puede ocurrir, se exponen a situaciones de riesgo sin medir la magnitud de las posibles consecuencias, tales como la posibilidad de sufrir accidentes, tener encuentros sexuales sin protección, experimentar con drogas, etc.
Para evitar que los jóvenes queden expuestos a este tipo de situaciones es importante trabajar en conjunto con los padres, generando espacios de comunicación y confianza que permitan que sus hijos se expresen y puedan ser comprendidos a la par que los padres siguen educando, por lo que es necesario flexibilizar respecto a la crianza llegando a acuerdos que permitan un mejor clima al interior de la familia.

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